La Eutanasia
Bueno...el tema es dificil, por si mismo, pero es una realidad que a algunos propietarios les tocó, o les toca en éstos momentos, o probablemente les tocará, asíque, mejor poner un poco de blanco sobre negro, sobre este tema.
Como primera medida, que es la "eutanasia"? a que nos referimos cuándo la mencionamos?... Según Wikipedia, "La eutanasia (del latín "euthanasia" y este del griego antiguo εὐθανασία /euthanasía/, significa «buena muerte», «muerte apacible». Para nosotros, es la intervención deliberada para poner fin a una vida sin perspectiva de cura, proporcionando una muerte digna y en condiciones que no afecten el bienestar, siendo asistida para evitar al máximo, el dolor o sufrimientos innecesarios.
La eutanasia es un tema frecuentemente debatido en asuntos sociales debido a que plantea importantes implicaciones morales, emocionales y religiosas. Algunas personas sienten que no es correcto decidir sobre la vida de otro ser vivo cuando éste no puede expresar su consentimiento ante tal decisión. Pero vamos a dejar algo en claro, la eutanasia, nada tiene que ver con el sacrificio de un animal. Los aspectos éticos que surgen en los derechos animales por la acción de quitar la vida de un animal no humano en circunstancias extremas, se encuentran avalados por un gran número de instituciones y entidades dedicadas al cuidado y la protección de los animales así como de agremiaciones de médicos veterinarios en todo el mundo. La eutanasia puede entenderse como un derecho del animal a no sufrir inútilmente cuando la naturaleza ha impuesto un padecimiento incurable; el propietario de un animal (bien sea un particular o la Administración Pública), al igual que los tutores de un bebé, un niño o un enfermo inconsciente, deben sopesar con los veterinarios el pronóstico, las posibilidades reales de recuperación, la ausencia o no de sufrimiento y el grado de bienestar esperable. Lo importante es que la decisión se tome con el adecuado asesoramiento y siempre teniendo claro que se prima el bienestar del sujeto atendiendo a un criterio de salud y no de gestión de recursos”
La Asociación Americana de Medicina Veterinaria (AVMA en sus siglas en inglés) ha realizado una revisión sobre el uso de las técnicas en eutanasia animal. Estos ajustes en los métodos de sacrificio, están basados en los nuevos avances veterinarios y en la tecnología disponible en el sector. Las directrices de la asociación sobre eutanasia animal, siempre y cuando sea necesario el sacrificio, han sido reconocidas a nivel mundial como las mejores prácticas humanas para terminar con el sufrimiento animal. Dichas directrices son revisadas cada 10 años, pero se actualizan con mejoras provisionales en los casos en los que se producen cambios sustanciales en el panorama veterinario. De esta forma, si apareciera una nueva técnica de eutanasia más ética, con la que un animal sufra menos en sus últimos momentos, la AVMA no esperará 10 años para actualizar sus pautas establecidas, sino que sobre la marcha las irá actualizando con los nuevos avances que se presenten.
Sintetizando, la eutanasia es un procedimiento veterinario que implica la muerte de un animal con una enfermedad incurable y que merma de manera destacable su calidad de vida. Para considerar la eutanasia como tal, tienen que ocurrir dos cosas:
- Que el diagnóstico de la enfermedad sea claro y que, clínicamente, no existan alternativas.
- Que la inducción a la muerte se realice la manera más indolora y menos angustiante para el animal, de acuerdo con las técnicas veterinarias más avanzadas disponibles.
Que nos pasa a nosotros?
Nadie está preparado para ver partir a su animal, y mucho menos para tener que tomar la decisión llegado el momento. Todos preferimos que la muerte se dé de forma "natural", que el corazón deje de latir durante el sueño nocturno; pero no nos engañemos....esto, en muchas ocasiones (por no decir en la mayoría de los casos) no sucede, y esperar por "ESE" momento, no es lo más adecuado, ya que, mientras esperamos que suceda, lo que nosotros deseamos, el animal puede sufrir, manifestar incomodidad, dolor o ver significativamente alterada su calidad de vida.
Cuáles son las señales?
Lo recomendable es hacer una valoración de las condiciones en las que se encuentra el paciente, en compañia de un profesional Veterinario, pero vamos a prestarle atención y a formularnos las siguientes preguntas:
Dolor: ¿El
animal manifiesta constantemente signos de dolor físico o mental? ¿Este
dolor se ve reducido con la ayuda de algún tipo de terapia, medicamento
o procedimiento? ¿Con qué frecuencia debe ser sometido a este tipo de
terapias para aliviar el dolor? ¿Respira con facilidad o necesita la
ayuda de algún tipo de soporte ventilatorio?
Felicidad: ¿La
mascota expresa sentimientos de alegría, motivación o interés? ¿Tiene
dificultad para realizar las actividades que le resultan placenteras?
¿Manifiesta constantemente signos de dolor que hacen que vea reducida la
alegría?
Alimentación: ¿Come y bebe agua adecuadamente? ¿Necesita ayuda
para satisfacer sus necesidades de alimento o bebida? ¿Come lo
suficiente y mantiene su peso sin variaciones? ¿Tiene dificultades para
pasar el alimento o el agua?
Movilidad: ¿Cuenta con
movilidad normal o necesita algún tipo de ayuda para hacerlo? ¿Tiene
accidentes o tropieza con frecuencia? ¿Puede mejorar la movilidad con la
ayuda de algún tipo de procedimiento disponible en la actualidad?
Tratamiento: ¿La
condición del animal requiere algún tratamiento que esté disponible?
¿Son estos tratamientos realizados con cierta frecuencia? ¿Estos
procedimientos son económicamente viables para la familia? ¿Es posible
contar con algún tipo de ayuda económica externa para llevarlos a cabo?
Entorno: ¿Se mantiene un vínculo humano animal saludable? ¿Son más los días buenos que los malos? ¿El estado actual del animal afecta anímica o emocionalmente a los miembros de la familia?
Las respuestas a estas preguntan, nos darán una idea de cuál es el camino correcto.
Como se lleva a cabo?
Lo principal es mencionar que este es un procedimiento que debe ser autorizado solamente por el propietario o tutor del animal de compañía. Es un proceso que debe ser socializado con todos los miembros de la familia, ya que los afecta directa o indirectamente. Es válido que el tutor consulte una segunda o tercera opinión profesional; sin embargo, se debe tener en cuenta que cuanto más tiempo transcurra, más se podrá ver afectado el bienestar del animal.
Debe ser practicado exclusivamente por un médico veterinario certificado que no solo debe dar curso, primero, a todos los exámenes y pruebas de rigor (análisis y exámenes de laboratorio e imágenes diagnósticas), sino también haber agotado, en lo posible, todas las opciones de tratamiento disponibles en la actualidad o que, por el grado y naturaleza de la lesión, la eutanasia sea una salida a considerar (accidentes y quemaduras, por ejemplo).
El ‘buen morir’ consiste en una inyección con una sobredosis de barbitúricos que sedan al animal y, cuando está inconsciente, hacen que deje de respirar y tenga un paro cardiaco. De esta manera, el animal no sufre y la muerte llega en pocos segundos.
Los últimos momentos...Son
importantes y permitirán a la familia asimilar la
situación. Este proceso se conoce en el área de la psicología como un
‘duelo anticipado’. En esta etapa, que ocurre después de la toma de la
decisión definitiva, se socializa con la familia, se analizan los
motivos que llevaron a la eutanasia y se hacen todos los preparativos. Antes
de que llegue el momento, se recomienda aprovechar al máximo los
últimos días con la mascota: darle la comida que más le gusta,
permitirle pasar tiempo con toda la familia y hacer lo que más disfruta.
Estos últimos días ayudarán a estrechar los lazos entre las personas y
la mascota, además de brindarle calidad de vida y bienestar. También
es importante verbalizar todos los sentimientos y manejarlos de forma
clara y sin eufemismos. En caso de que en el hogar haya niños, es
importante abordar el tema con sensibilidad, pero sin encubrir el hecho,
para evitar desconfianza, sentimientos de culpa o pensamientos
negativos en torno a la muerte y el proceso normal de la vida de todos
los seres.
Luego
de la eutanasia, se recomienda que se continúe con el proceso de duelo
de forma natural y por el tiempo que se considere necesario. Algunos
miembros de la familia requerirán asistencia psicológica profesional y
terapia para aprender a sobrellevar la pérdida.
No es
aconsejable adquirir un animal de compañía sin haber superado la partida
del anterior: los seres queridos y los afectos no pueden ser
reemplazados con la llegada de otro animal al hogar. La mejor
herramienta de la que se dispone es el tiempo, la empatía y “saber dejar
que las cosas pasen”....todo pasa.
Trate de evitar, en lo posible, comportamientos como conservar los objetos de la mascota a la vista, fotografías o procesos de momificación, que pueden llegar a ser dolorosos y alterar el ciclo normal del duelo al traer memorias y recuerdos.
Finalmente,
recuerde que la decisión de practicar la eutanasia, el proceso de duelo y
la decisión de conseguir un nuevo miembro de la familia son netamente
personales.