Intoxicación con raticidas
El envenenamiento por rodenticidas se produce cuando los perros y los gatos comen accidentalmente veneno para ratón o ratas. Estos productos contienen una amplia gama de ingredientes que difieren en su potencia y efecto. En general, la mayoría de los venenos para roedores causan uno de estos tres efectos en los animales:
- Problemas en la coagulación de la sangre, dando lugar a una hemorragia interna (sangrado)
- Problemas en el sistema nervioso, incluyendo convulsiones y parálisis
- Insuficiencia renal
Los signos tardan entre 2 y 5 días en comenzar, ya que se tienen que agotar los factores de coagulación y la vitamina K, aunque hay variaciones individuales. El cuadro clínico es de coagulopatía por déficit de factores de coagulación, causando hemorragias múltiples: melena, hematemesis, epistaxis, hematuria y hematomas subcutáneos, aunque en muchos casos los animales se presentan con depresión, anorexia y disnea por presencia de hemotórax. También puede producir sintomatología sobreaguda con muerte repentina por colapso vascular, o hemorragia cerebral, pericárdica o torácica, sin signos previos.
Hay una larga lista de raticidas anticoagulantes clasificados como de primera o segunda generación, según la efectividad en ratas resistentes a la warfarina. El mecanismo de acción básico es por la reducción de la vitamina K activa. La vitamina K es necesaria para la síntesis de grupos de ácido dicarboxílico, componente de los factores de coagulación II, VII, IX y X y responsable de la unión al calcio, unión necesaria para su función de coagulación. Los derivados dicumarínicos inhiben este proceso de regeneración de la vitamina K epóxido a vitamina K activa y, en consecuencia, hay un déficit rápido de los factores de coagulación II, VII, IX y X, que tienen una vida media muy baja.
El pronóstico de la intoxicación por dicumarínicos es de bueno a excelente, incluso en los casos más graves, aunque como en muchas ocasiones, depende de la rapidez con la que se actúe. El tratamiento de elección es la vitamina K1, que es rápidamente utilizable para la síntesis de nuevos factores de coagulación que se inicia a las 6-12 horas de la administración. Una vez controlados los sangrados se debe continuar el tratamiento con la administración vía oral de vitamina K en perro hasta que los tiempos de protombina se normalicen (puede tardar meses en algunos dicumarínicos).