Inmunodeficiencia Felina
El virus de la inmunodeficiencia felina (VIF) es un Lentivirus que fue inicialmente aislado en California en el año 1986, lo denominaron VIF, porque produce un estado de inmunodeficiencia en gatos domésticos. La mayor parte de los estudios epidemiológicos muestran que son los gatos callejeros machos los que presentan el mayor riesgo de infectarse, debido a que la forma mas importante de transmisión, es por mordeduras, ya que el virus se elimina a través de las glándulas salivales en aquellos portadores sanos, y los gatos machos enteros con habitos externos, son los mas propensos a peleas territoriales.
La disminución de los linfocitos CD4+ y la supresión de las funciones de las células T pueden justificar parcialmente el estado de inmunodeficiencia y las subsiguientes infecciones secundarias y de tipo oportunístico en los gatos infectados por el VIF. Sin embargo, no se conocen todavía los factores responsables de la transición de un estado latente de infección asintomática al síndrome manifiesto clínicamente.
El curso de la enfermedad, se divide en las siguientes fases:
Fase aguda. Se presenta algunas semanas tras la infección y dura aproximadamente de 4 a 16 semanas. Se presentan linfoadenopatía, neutropenia transitoria, diarrea aguda, síntomas leves de alteración del tracto respiratorio superior y fiebre transitoria.
Fase de portador asintomático. Puede durar desde algunos meses hasta varios años. A pesar de que se han encontrado portadores asintomáticos en gatos callejeros VIF positivos, no se conoce la duración de esta fase en los gatos infectados de manera natural por el VIF. En infecciones experimentales la duración es de hasta 4 años
Fase de linfoadenopatía generalizada persistente. Dura algunos meses y aproximadamente un tercio o más de los gatos que se presentan en clínica se encuentran en este estado, comparable a la misma fase de la infección por el VIH en el hombre. Se presentan signos leves de enfermedad como fiebre recurrente de origen desconocido, leucopenia, linfoadenopatía, anemia, anorexia, pérdida de peso y alteraciones no específicas del comportamiento.
Fase de complejo asociado al SIDA. Se presentan adelgazamiento, diarrea crónica, alteraciones del tracto respiratorio superior, estomatitis, gingivitis crónica, infecciones crónicas de la piel y linfoadenopatía. Las infecciones generalmente son secundarias y de carácter bacteriano, más que oportunísticas. La inflamación de la cavidad oral (encías, tejidos periodontales y lengua) es la entidad clínica más frecuente y ha sido observada hasta en el 50% de los gatos infectados por el VIF.
Fase de SIDA. En la fase precedente la salud de los gatos se agrava en un período que va de pocos meses a algunos años. Si sobreviven desarrollan una condición similar al SIDA del hombre con infecciones oportunísticas multiorgánicas, emaciación, alteración del tejido linfoide o una mezcla de patologías, con desenlace mortal generalmente en un período de 6 meses. La mayoría de los animales presenta anemia o leucopenia. Existen otros tipos de alteraciones (neurológicas, oculares, inmunológicas o neoplásicas) que se pueden presentar asociadas al SIDA o como únicas manifestaciones de la infección por el VIF .Los agentes de tipo oportunístico más frecuentemente asociados a la infección por el FIV y responsables de infecciones generalizadas son el Cowpox virus , el calici-virus felino , Demodex , Notoedres, Candida, Criptococcus, micobaterias atípicas, Haemobartonella felix , Toxoplasma y Streptoccocus canis.
El diagnóstico de las infecciones por lentivirus es de tipo serológico
ya que la sintomatología clínica es totalmente inespecífica. Se puede
sospechar la infección en gatos con procesos y manifestaciones
clínicas de curso crónico a nivel de la boca, tracto intestinal,
sistema nervioso, piel, etc., especialmente en animales adultos y
negativos al ViLef (Virus de Leucemia Felina).
Hasta hoy no hay tratamiento que produzca una remisión de una infección ya establecida. El principal objetivo del tratamiento para un gato infectado por FIV es
estabilizar al paciente y mantenerlo con una buena calidad de vida.
Aunque no están registrados para su uso en gatos, algunos medicamentos
antivirales usados en pacientes con VIH (como la azidotimidina, AZT),
han dado resultados en algunos gatos infectados.
La esterilización de los gatos machos puede ser útil para reducir su territorialidad y por tanto las peleas.
Actualmente, no existe todavía una vacuna eficaz contra el VIF en
condiciones naturales, con cepas reales y no de laboratorio. Sin
embargo, los estudios con uso de virus completo inactivado, resultan prometedores.